Juan Manuel de la Puente (1692-1753) – Miserere y obras en romance para la Catedral de Jaén

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Espacios Sonoros en la Catedral de Jaén
Orquesta Barroca de Sevilla & Coro Vandalia

Premio Manuel de Falla 2010
Premio Nacional de Música 2011

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I.-Introducción.

Uno de los centros principales de producción musical hasta bien avanzado el siglo XIX, fueron las Capillas de Música de que estaban dotadas muchas instituciones religiosas, preferentemente las catedrales y las colegiatas.

Estas Capillas Musicales, bien surtidas de voces e instrumentos, cumplían una doble función: solemnizar con su actuación las funciones litúrgicas y proveer continuamente a la institución de composiciones adaptadas a la festividad litúrgica, renovándolas de acuerdo con las características estéticas e ideológicas de cada momento histórico.

Organizadas para interpretar música polifónica, básicamente a cuatro voces, su constitución dependía de las posibilidades económicas de la institución, que no dudaba en hacer grandes sacrificios para mantenerlas, pues se consideraba que la música era un recurso primordial para motivar a la gran masa de fieles que por su escasa formación no comprendía los fundamentos teológicos y doctrinales de las ceremonias litúrgicas, pero que a través de la audición de este tipo de partituras se integraban anímicamente en las celebraciones religiosas.

Dirigidas por un maestro experimentado- el Maestro de Capilla- su elemento vocal lo constituían habitualmente los Acantores de capilla”, compuestos por triples, contraltos, tenores y bajos, apoyados por los “niños de coro” o “seises” y el sochantre.

Las voces se acompañaban con los músicos. El más destacado era el organista, que en las fiestas mayores se complementaba con un grupo de instrumentistas, cuya composición varió según las disponibilidades económicas, pero entre los que solía haber violines, chirimías, bajones, violón, sacabuche, arpa, corneta, fagot, oboe, trompa, flauta…

La figura clave de estas agrupaciones era el “Maestro de Capilla”.

Accedía al cargo por una rigorosa y dura oposición pública, en la que aparte del dominio de la teoría de la música, debía acreditar la pericia en la dirección y su habilidad e inspiración para componer.

Sus obligaciones, bien tipificadas en los estatutos de la Catedral o colegiata, eran múltiples: debía ejercer la docencia de los componentes de la Capilla, preparar los ensayos, dirigir el conjunto de voces e instrumentos y componer una serie de obras, obligadas o sugeridas, para las distintas festividades, sobre todo las de Semana Santa, Corpus, Navidad…

El cargo solía estar bien remunerado y ofrecía muchas posibilidades para la promoción personal y profesional. Por eso eran muchos los músicos que optaban a él, entregándose a su servicio con una especial dedicación lo que hizo que las Capillas Musicales constituyeran un especialísimo medio de formación musical donde se generaron muchos insignes músicos y compositores que darían lustre y fama a la música española.

En el caso concreto de la Capilla Musical de la Catedral de Jaén, que es el escenario de nuestro trabajo, vamos a encontrarnos con nombres tan señalados como el del insigne Francisco Guerrero, que ejerció el Magisterio de Capilla en el periodo 1546-1549; el salmantino Francisco Ruiz de Espinosa, que lo sería en los años de 1565 a 1598; los renombrados Francisco Soler (1768-1784) o Ramón de Garay (1787-1823) y de forma especial el “maestro La Puente” o “Lapuente”,- Juan Manuel García de la Puente- que fue Maestro de Capilla durante un largo periodo de cuarenta y dos años (1711-1753). Sobre él vamos a ofrecer un ligero estudio.

II.- El momento histórico.

En el siglo XVIII la música española va a incrementar la tendencia contrapuntística en la música religiosa, a la que llegará incluso la influencia italiana a que tan aficionada era la nueva dinastía borbónica.

Aunque la Guerra de Sucesión con sus obligadas contribuciones había esquilmado las arcas del Cabildo Catedral de Jaén, la Capilla de Música aún mantenía su pasado esplendor, contando regularmente con dos triples, cuatro contraltos y otros tantos tenores. Aparte se disponía de los “seises” y el sochantre- a veces eran dos- que ocupaba la cuerda baja.

Entre los instrumentistas, además del organista, existía un clarín, un par de cornetas, tres violines, chirimía, tres bajones, violón, un par de sacabuches y un arpa. Conforme avanza el siglo vemos como determinados instrumentos- clarín, corneta, sacabuche y chirimía- van perdiéndose, ocupando su lugar el oboe, trompa, contrabajo y flauta.

La Capilla de Música de la Catedral era sin duda la agrupación musical más completa y prestigiosa de todo el viejo Reino de Jaén y por ello aparte de cumplimentar sus funciones específicas en la Iglesia Mayor, solía actuar- previo permiso del Cabildo- en otros templos de la provincia e incluso en algunas fiestas profanas.

Dirigía la Capilla Musical desde 1672 el maestro Pedro de Soto y Jorgera quien al iniciarse el siglo XVIII se encontraba ya muy limitado por la edad y los achaques, motivo por el que la Capilla vino en notoria decadencia. El maestro Soto fallecía en 1708.

Entonces el Cabildo entabló conversaciones con el maestro toledano Juan de Bonet y Paredes, pero como no se llegó a un acuerdo, luego de tantear a otros maestros, en Julio de 1711 se decidió convocar a oposición el magisterio de Capilla.

Los aspirantes fueron muchos: de Toledo firmaron la oposición Gregorio Portero, Fermín de Arizmendi y Juan Manuel García de la Puente. Otros opositores fueron Pedro de Arteaga -músico de la Catedral de Palencia-; Francisco de Quesada -maestro de seises en Jaén-; Carlos Barrero -maestro de seises en Guadix-; Andrés González Araujo -maestro de capilla en la colegiata de Osuna; y Mateo Núñez Fernández -capellán de la Catedral de Baeza.

Los ejercicios de oposición entre los ocho candidatos fueron muy reñidos. El tribunal lo presidió Agustín de Contreras, maestro de la Catedral de Córdoba. Aparte de comprobar su dominio de la teoría musical, tuvieron que afrontar ejercicios de contrapunto, presentar villancicos a cinco y ocho voces, componer un salmo en latín y practicar ejercicios de dirección.

Los jueces, tras valorar los méritos de cada candidato eligieron a Juan Manuel García de la Puente, que dada su juventud accedió al cargo en precario y solo por el salario, pues hasta 1716 no se le pudo otorgar la condición de racionero, una vez que cumplió la edad señalada para ello y recibió órdenes sagradas.

Iniciaba así su fecunda andadura musical, que le habría de convertir en uno de los maestros más destacados del barroco musical andaluz.

III.- El maestro Juan Manuel García de la Puente. Apuntes biográficos.

Juan Manuel García de la Puente de Sancha y García Moreno, más conocido por “maestro La Puente” y “Lapuente”, nació en Tomellosa (Guadalajara) el 8 de Agosto de 1692, en una familia de cierto prestigio y acomodo, pues sus antepasados fueron alcaldes y regidores del lugar.

Se formó como seise en la Catedral de Toledo bajo el magisterio de Pedro de Ardanaz (1674-1706) y Juan de Bonet y Paredes (1706-1710).

Posiblemente por influencia de éste último- que había sido requerido para hacerse cargo del Magisterio de Capilla de Jaén- opositó junto con dos compañeros seises, consiguiendo con tan sólo diecinueve años el puesto de Maestro de Capilla de la Catedral de Jaén. Por esta circunstancia sólo se le otorgó por “vía de salario”, asignándole 250 ducados, hasta que cumpliera la edad pertinente y se le pudiera poner en posesión de la ración correspondiente.

El 8 de Octubre de 1711 se posesionaba del cargo, señalándole provisionalmente “la silla última del coro derecho de los canónigos extravagantes”.

Para la Navidad de aquel año compuso sus primeros villancicos, que causaron admiración y fueron presagio de cual iba a ser su magna obra.

En 1714, atendiendo a “lo bien que cumplía y los mucho que trabajaba en su adelantamiento” se le aumentó el salario para que pudiera ordenarse “in sacris”.

Y el 15 de Septiembre de 1716 se le confirió, por fin, la ración de Maestro de Capilla, tomando posesión formal de su silla en el coro.

Durante su larga permanencia en Jaén, vivió siempre en la calle de los Pilarillos, próxima a la Catedral, en compañía de su hermano Juan Francisco. Debió ser poco amigo de viajes, pues no consta que saliese de Jaén en ninguna ocasión, e incluso no solía acompañar a la Capilla de Música en sus desplazamientos. Sólo en 1752 consta un viaje a los Baños de Ardales, en la provincia de Málaga, donde buscó infructuosamente la salud.

La suya fue pues una vida entregada a su vocación, muy retraída, lo que le originó algunos roces con el Cabildo animándole incluso a aspirar al magisterio de Capilla de la Catedral de Málaga en 1732.

A partir de 1750 debió padecer alguna enfermedad crónica que le limitó en sus actividades, aunque consta que ejerció como copatrono del Colegio del Santísimo Sacramento. Muy enfermo ya, el 13 de Noviembre de 1753 otorgaba testamento, parcialmente modificado un mes después. Y a las diez de la noche del 19 de Diciembre de 1753 fallecía.

(extraído de http://www.juntadeandalucia.es/averroes/~23002413/palabra/19/general/unmaestro.htm)

Juan Manuel de la Puente (Espanha, 1692-1753)
Miserere mei, Deus 1726 – Salmo a 18 voces en 7 coros:
01. Miserere mei, Deus
02. Et secundum multitudinem
03. Amplius lava me ab iniquitate mea
04. Quoniam iniquitatem meam ego cognosco
05. Tibi soli peccavi, et malum coram te feci
06. Ecce enim in iniquitatibus conceptus sum
07. Ecce enim veritatem dilexisti
08. Asperges me hysopo, et mundabor
09. Auditui meo dabis gaudium et laetitiam
10. Averte faciem tuam a peccatis meis
11. Cor mundum crea in me, Deus
12. Ne proiicias me a facie tua
13. Redde mihi laetitiam salutaris tui
14. Docebo iniquos vias tuas
15. Libera me de sanguinibus, Deus, Deus salutis meae
16. Domine, labia mea aperies
17. Quoniam si voluisses sacrificium, dedissem utique
18. Sacrificium Deo spiritus contribulatus
19. Benigne fac, Domine, in bona voluntate tua Sion
20. Tunc acceptabis sacrificium justitiae, oblationes, et holocausta

Tonada con violines a la Purísima Concepción (1719)
21. Lavanderita soy

Villancico de calenda a 10 voces en tres coros con violines a la Purísima Concepción (1734):
22. A dónde, niña hermosa

Del risco se despeña la fuentecilla – Cantata con violines al Santísimo:
23. Aria – Del risco se despeña la fuentecilla
24. Recitado – Acércate, alma mía, con ternura
25. Aria patética – Como cisne que muere cantando

Con el más puro fervor – Cantata humana con violines trovada a la Santísima Trinidad:
26. Aria – Con el más puro fervor
27. Recitado – ¡Oh, Dios, que de ti mismo
28. Aria – Ríndase ciega

Espacios Sonoros en la Catedral de Jaén – 2011
Orquesta Barroca de Sevilla & Coro Vandalia.
Maestro Enrico Onofri

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Mais um CD do acervo do musicólogo Prof. Paulo Castagna. Não tem preço !!!

Boa audição.

syou95

 

 

 

 

 

 

 

 

Avicenna

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